Catedral de Córdoba (Veracruz)

La Catedral de la Inmaculada Concepción cierra el lado oriente de la plaza de Córdoba. La parroquia se empezó poco después de la fundación de 1618; la fábrica que se fecha entre 1621 y 1725 mezcla el barroco novohispano con una fachada neoclásica posterior. Es catedral desde 2000, cuando Juan Pablo II erigió la diócesis de Córdoba.

La parroquia de la villa

Tres años después de la fundación ya había casa parroquial. El sitio estaba previsto en el trazo: la iglesia al sur de la Plaza Real, que en la orientación actual de la ciudad es el costado oriente de la plaza, entre las avenidas 1 y 3 y las calles 3 y 5. La ficha de la Secretaría de Cultura da ese emplazamiento y el teléfono del templo; la dirección postal que circula en otras fichas (avenida 3 número 301) nombra la misma manzana.

La advocación es la Inmaculada Concepción. En Córdoba se le dijo también La Purísima. Durante casi cuatro siglos fue parroquia. El 15 de abril de 2000 una bula de Juan Pablo II erigió la diócesis de Córdoba, desmembrada de la arquidiócesis de Xalapa junto con la de Orizaba, y este templo pasó a ser la catedral.

Una fábrica larga

Las fichas del edificio fechan la construcción entre 1621 y 1725. Un siglo de obra explica que no haya un solo estilo. El cuerpo se describe como barroco novohispano: planta de cruz latina, tres naves, deambulatorio y cúpula octagonal cubierta con azulejo de Puebla. La fachada que da a la plaza es neoclásica, de dos cuerpos y un remate, con columnas que las descripciones llaman jónicas y toscanas, tres arcos de medio punto y un reloj de finales del siglo XIX en el gablete.

Las dos torres no son gemelas de un solo proyecto. Se levantaron en etapas. La Secretaría de Cultura atribuye al padre Francisco J. Krill, ya en el siglo XX, el último piso de torre, las campanas, la balaustrada y la reja del atrio. A las torres se les asigna una altura de 43.5 metros. En mayo de 1821, cuando la parroquia formaba parte del recinto defendido, esa fachada y ese último cuerpo de torre todavía no existían como en la fotografía de 2012. La reconstrucción de la batalla usa la iglesia del plano, no este alzado neoclásico.

Lo que guarda el interior

Por dentro, el orden se lee dórico y el dorado cubre retablos y altar mayor. Se atribuyen pinturas a Salvador Ferrando, pintor veracruzano del siglo XIX; no hace falta adelantarlas al XVIII para reconocerlas. La imagen de la Virgen de la Soledad se venera como patrona de la ciudad.

El sagrario está hecho, según la ficha de Cultura, con plata alemana traída de Bélgica. En el templo se cita la inscripción Hic est domus Dei et porta coeli: esta es la casa de Dios y la puerta del cielo. El altar mayor ocupa el ábside, envuelto por el deambulatorio.

En el atrio han quedado campanas antiguas, retiradas después de un sismo. El enrejado, de trazo que las descripciones llaman arabesco, separa el atrio de la plaza sin cerrar la vista de la fachada.

La catedral en la plaza

Desde el atrio se ven los arcos del Portal de la Gloria y, al cruzar el parque, los portales donde se firmaron los tratados. El templo es el hito alto del centro: las fiestas, los entierros y el repique del 21 de mayo se miden con sus campanas. En el archivo de voces hay una conferencia de Ernesto Rivera Pernia sobre curiosidades del edificio, distinta de esta ficha de lectura.

Fuentes

Las conferencias y entrevistas están en el archivo de voces.